Aceitunas, el aperitivo más sano.
Este fruto, símbolo de la dieta mediterránea, esconde en su interior sustancias con multitud de aplicaciones terapéuticas.
Estimulan el apetito.
como todo buen aperitivo, las olivas aumentan las ganas de comer. Gracias a su alto contenido en ácido oleico, la grasa mejor tolerada por las personas con gástritis y úlcera, este alimento facilita la absorción de los nutrientes en el intestino. De ahí que sea un excelente recurso enriquecer con olivas los sofritos, la ensalada, la pizza...
Escudo cardiovascular.
Este alimento contiene en su interior la mismas grasas saludables que el tan venerado aceite de oliva. Por eso, ayuda a bajar el colesterol, fluidifica la sangre y fortalece el corazón.
Y...anticancerígeno.
Las aceitunas aportan polifenoles en cantidades más elevadas que el aceite de oliva. Estos compuestos antioxidantes partidipan, conjuntamente con la vitamina E, también presente en el fruto del olivo, en la prevención de la arteriosclerosis, ciertos transtornos óseos y el cáncer.
¿Engordon tanto como se cree?
Ni mucho menos. La prueba está en que 12-15 aceitunas verdes tienen las mismas calorías que una cucharada de aceite de oliva. Recuerda, eso sí, que las olivas negras engordan más del doble que las verdes y que cuanto más arrugadas estén más calorías proporcionan.
Posibilidades culinarias.
Con las aceitunas se pueden preparar exquisitos y nutritivos patés, como el que se obtiene triturando aceitunas negras con anchoas o con foie-gras. La olivada es otro delicioso paté, en este caso 100% vegétal, que se prepara triturando 100 g. de aceitunas negras sin hueso con media cucharadita de romero fresco, de tomillo y de orégano, sal y aceite.
EL DATO. Las personas hipertensas, deben consumirlas con moderación, debido a su alto contenido en sodio.
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